Cállese viejo empapado o Breve historia de un aguacero

Sábado 6 a.m.

Manejo incomunicado y con lluvia torrencial sobre la avenida Manuel M. Ponce en Gpe Inn, Alcaldía Álvaro Obregón. Entro a la glorieta de Plaza Valverde que comienza a inundarse rápidamente por estar a desnivel.

Mi carro se apaga,en medio del aguacero salgo del auto por la ventana pues el agua ya se estaba metiendo al carro, el charco ya superaba los 40 cm, ¿cómo lo sé? conozco los límites por mi baja estatura. De hecho en ese momento confirmé que la frase de “el hombre se mide de la frente al cielo”, es un auténtica mamada.

Aprieto el botón de pánico de una cámara de seguridad que estaba a mi izquierdo y regreso al carro más mojado que un delfin, minutos después (no sé cuántos) veo pasar una patrulla por la glorieta, no se detiene al contrario acelera y hace olas que mueven el carro.

Al irse, recordé la escena de Rose y Jack en Titanic y a esos rescatistas por más que les gritaran nomás no los pelaban. Hice lo mismo, sin silbato y la verdad se siente bien culero verlos pasar sin detenerse.

La lluvia seguía y a media cuadra de mi se estacionó la misma patrulla, solo con sus torretas encendidas y haciendo honor a la frase de “si la montaña no va Mahoma” salí por la otra ventana del carro y me dirigí al vehículo, literalmente hecho una sopa.

Al acercarme a la patrulla los amables policías me dicen por el altavoz de su unidad, ¿qué hace ahí? ¡súbase a la patrulla!. Subí a la parte trasera, me preguntaron, si estaba bien y remataron diciéndome “Jóven, sí está fuerte el aguacero ¿pa’ qué se sale?, se hubiera quedado en el carro”.

Al tiempo en que le explicaba que a veces uno, es tan guey, que no sabe cómo reaccionar cuando se le está inundando el carro.

Cuando bajó la intensidad del aguacero, uno de los policías me dijo: “Déjeme tomarle una foto al carro y cuando lleguen mis compañeros del yip (Jeep) le ayudamos a sacarlo”. Y así fue, otros dos policías me ayudaron a empujar el carro con la “otra unidad”

Dos horas más tarde reporté el siniestro, primero al banco con quien hice mi compra del seguro y después al call center de Aba Seguros dónde me tomaron mis datos… Sí, dos horas después, ¿por qué? Bueno, pues porque estuve incomunicado (sin celular) y no tenía a la mano la información de la póliza. Soy de esas personas que sus papeles importantes aparecen justo cuando dejo de buscarlos con urgencia.

Al llegar, el ajustador de Aba Seguros me preguntó cómo ocurrieron los hechos. Hizo un dictamen y me dijo. “Mira, te puedo apoyar con una grúa y tenemos que mandar el caso a investigaciones especiales porque no hay forma de documentar que fue… ¿cómo te diré? -dijo rascándose la cabeza- pues, intencional”. Le explico que no ando por la vida tratando de probarle a nadie que mis carros son acuáticos, pero es inútil. Acepto la grúa.

Mientras llega, saco del auto totalmente mojados: un calcetín de Inés -que pensé se había quedado en la lavadora- documentos de trabajo, una bolsa de Sabritas sin papas, una manzana, una cámara. Y comienzo a sacar litros y litros de agua estancada en el piso del carro, con un vaso de Pepsi que dejó Matt una vez que fuimos al cine.

Perdí la proporción del tiempo, y en algún momento, llegó la grúa y al subir el carro a la plataforma, corrieron litros de agua y yerbas por el desnivel del auto.
Mientras el gruyero subía el auto se lograban ver las ramas abajo, aferradas a la transmisión que en su momento subestimó el ajustador.

Al subirme a la cabina de la grúa el chófer me dijo, “no se deje señor, haga algo”. Y sí, lo haré. Y se arreglará.

Mientras trasladamos el carro al estacionamiento donde reposa, pensé en la vulnerabilidad que tenemos todos frente a la madre naturaleza, también en que afortunadamente esto no me pasó con mis criaturas y que aunque sea un carro yo estoy bien. Creo en un ser supremo que me ayudará a superar esto, como lo hace con otras cosas, voy de su mano.

No sé que me espera, ni quiero pensarlo ahora. Es sábado. Ya veré que me depara.

Al llegar a la cochera donde está el carro, mi hermano me dio el abrazo más fuerte y más gratificante que he recibido de él este año y miren que es muy cariñoso y me ha dado varios.

En la suma, mucha gente te brinda su apoyo y esa es una señal de que no estamos solos, hoy lo comprobé, pasó todo y no pasó nada.

Pd
Ya vendrá el round con la aseguradora y los malabares para repararlo. Los mantendré al tanto.

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